FUNDAMENTACIÓN DEL PROYECTO

En la mayoría de las parroquias y colegios católicos de Chile existen niños y jóvenes que realizan un “auténtico ministerio litúrgico” (cf. SC, n. 29) en cada Eucaristía, según la diócesis en la que ellos se encuentren, pueden ser llamados acólitos, monaguillos o servidores del Altar. No tomando en cuenta el nombre con el que sean llamados, quienes cumplen esta función en dentro de la Iglesia chilena, tienen una cercanía con Cristo presente en el Altar, presentan una gran dedicación por aprender de la Liturgia y porque esta se lleve a cabo de la mejor manera, tratando siempre de dar realce a la celebración. Sin embargo, a pesar de estar presentes en casi todo Chile, los monaguillos actualmente no cuentan con una pastoral que los reúna a nivel nacional, por lo cual, creemos que es necesario crear un espacio de trabajo colaborativo entre las diferentes comisiones diocesanas que se encuentren activas y así también motivar su creación en los lugares donde no hay una organización.

La formación de los niños y jóvenes debe ser permanente e integral, preparándolos tanto en las dimensiones espirituales, apostólicas, vocacionales, recreativas, con énfasis en la dimensión Intelectual, donde debemos integrar los conocimientos necesarios para el apropiado servicio en el Altar. Razón por la cual creemos que en muchos casos es necesario brindar a los guías de las comunidades el apoyo necesario para poder llevar a buen puerto esta tarea, ya que en muchos casos no se encuentra el material apropiado para el trabajo pastoral y los guías que comienzan a trabajar por primera vez con acólitos no saben cómo iniciar o de donde basarse, sumado a que los textos para el trabajo actualmente tienen un alto costo y muchas veces no son fáciles de encontrar en las librerías católicas.

El Papa Francisco nos llama a «ser Iglesia en permanente salida, “comunidad evangelizadora”, que sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (Evangelii gaudium, 24.), razón por la cual también creemos que las comunidades de servidores del Altar se adentren en este estado de misión permanente y salgan al encuentro de hermanos que también deseen servir al Señor en el Altar.

Por último y no menos importante es que no debemos ser ajenos ante la realidad en que vive nuestra Iglesia que actualmente presenta una crisis en cuanto a vocaciones, por lo que es necesario incentivar nuevas vocaciones al sacerdocio y sabemos bien que el servicio de monaguillos es fuente de gran números de vocaciones a la vida religiosa y sacerdotal.